El Castillo Pance Eco hotel: más que un hotel, una experiencia en medio de la naturaleza

Por: Germán Morales Z, profesor y director de la Escuela de Turismo UAO.
Fotografías: El Castillo Eco hotel, Germán Morales, Juan Manuel Quintero, Alfredo Guevara.

Los farallones de Cali, ese gigante dormido que como vigilante de servicios ecosistémicos le ofrece a Cali una oportunidad de vida desde la mega diversidad en una escena maravillosa de selección natural, para una sociedad que debe entender que no es solo una montaña rocosa que emergió desde el fondo del océano, sino la vida y corazón mismo de Santiago de Cali.

En una Cali eminentemente rural y comunitaria, los Farallones representan el 42% de esta comarca, mientras que la Reserva Nacional Protectora de la cuenca del río Cali ocupa el 30% lo que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de garantizar para el futuro de la ciudad, esta naturaleza de magia salvaje que nos provee de servicios ecosistémicos representados por provisión de agua, aire puro y fresco, biodiversidad, cultura, recreación y turismo de naturaleza.

Caminar y caminar, ya comienza a amanecer, y los farallones nos regalan una bendición, en una pincelada de selección natural en el alba de un amanecer, o en la aurora de la tarde que en rojos, naranjas, azules y grises, son la conjugación misma de la identidad caleña, que desde siempre ha mantenido una relación de vida con los Farallones en cada rincón comunitario y rural, en los ríos que inundan la ciudad de vida, o en la brisa que nos susurra directo a nuestra alma con la frescura de la tarde caleña. Todo esto es la gran riqueza que posee una urbe como Cali y que a pesar de nuestra incapacidad de entender como sociedad que los Farallones son una bendición a la cual de a poco lo va desgastando y acabando la maldición de una sociedad que los coloniza, usa, abusa y destruye desde la inconsciencia colectiva.

Que viva la vida, nuestros farallones y sus servicios ecosistémicos representados por joyas naturales que hacen posible que esta montaña sagrada de los Yanaconas florezca. En este ir y venir de la conspiración cósmica de la vida, de las comunidades y liderazgos locales que de a poco, no solo sensibilizan y llaman la atención a nuestra sociedad sobre la importancia de ser una ciudad que tiene la inmensa fortuna y bendición, de contar con un Parque Nacional Natural como los Farallones de Cali dentro de la ciudad, sino que nos enseñan con sus acciones que somos una ciudad de vida, aunque como sociedad solo nos falte entender ¡eso que significa!, solo eso.  

Dentro de las experiencias locales y las apuestas comunitarias rurales por lograr conectar desde la complementariedad, la producción económica y la conservación del patrimonio natural y cultural, es el turismo de naturaleza y comunitario con enfoques de responsabilidad y sostenibilidad, la apuesta de mayor relevancia territorial para los Farallones de Cali, en una idea de economía o negocio verde.

En este extenso y rico territorio de los Farallones de Cali, un proceso en particular llama la atención por su orientación y consigna sobre lo que significan los Farallones para Santiago de Cali. Quiero ahora contarte que Pance un territorio que es mucho más que un río, que inunda el acuífero de la ciudad, y que  a veces se cuida, y a veces, ante la avaricia y la inconsciencia humana, se recubre de cemento, con torres o condominios monumentales de viviendas divinas, blanquitas, maravillosas y nefastas para la naturaleza, que desarmonizan la armonía y que destruyen el equilibrio de la naturaleza, y que ante la mirada poco vigilante de quienes deben vigilar, simplemente se dañan las relaciones naturales que ponen en riesgo la estructura ecológica de la ciudad y la propia supervivencia de las comunidades de Pance y de Santiago de Cali, donde solo nos resta preguntarnos ¿Y el acuífero del que tanto nos hablan las autoridades ambientales qué?  

Pues aquí en Pance y desde la acción conjunta, colectiva y ante las amenazas evidentes de quienes se imaginan que pavimentar el río Pance será la gran Azaña, se ha iniciado un plan Maestro de Turismo como una acción colectiva de resistencia y defensa del territorio, que busca ordenar, salvaguardar el patrimonio natural, cultural y fomentar los negocios verdes, las industrias creativas y la gestión territorial comunitaria como una oportunidad para garantizar el verdadero Desarrollo local sostenible o bienestar territorial, mientras se sensibiliza y educa a la sociedad caleña para que entienda que Pance es la puerta a los Farallones de Cali y no simplemente un río listo para la colonización y urbanización del distrito, así como de su metropolinización.

De a poco, hay quienes ponen más cuidado o menos cuidado a la gestión del destino, al acompañamiento, al consejo, recomendación y a la implementación de emprendimientos y empresas sostenibles como eje central de la competitividad turística, y es ahí, donde quiero destacar el interés y liderazgo que hoy posee El Castillo Pance Eco hotel. Porque para soñar, los sueños, y para lograr lo soñado el liderazgo, la paciencia y disciplina, y es aquí, donde este soñador llamado Gustavo Villegas se enamoró de un territorio que sin ser su territorio, lo cautivo desde el corazón, la razón y la testarudez que hay que tener, para que a pesar de sentir a veces que todo está en contra, que la gobernanza es complejísima o que no hay administración pública con conocimiento de causa y técnica sobre el turismo, pues toca seguir creyendo que es posible y que en algún momento esto debe cambiar. 

Esta odisea de quijotes y molinos, lleva ya una década de saber, que será posible hacer de Pance el mejor destino de turismo de naturaleza, cultural y comunitario de Colombia, en una idea que inicio con la inspiración de Arvi, pero que se consolidó con la grandeza del Parque de los Parques Pance Farallones, que sin duda es mucho más, único entre lo único, no solo en Colombia sino en el mundo, y por eso la inspiración de Gustavo se transformó en aspiración de triunfo desde el potencial que posee Pance, y por ello se atrevió a conformar la mesa de turismo desde donde se piensan los proyectos del turismo de Pance. 

Pero como para verdades el tiempo, pues el tiempo va trayendo verdades que a Gustavo le han ido no solo haciendo reflexionar, sino entender que es eso de la gestión integral de destinos, que ya en su quehacer cotidiano de director de la mesa de turismo de Pance, se vuelven la columna vertebral de una narrativa de desarrollo que solo es posible si desde la planificación se toma el camino correcto de la prospectiva. Ahora Gustavo camina desde su espiritualidad, mientras su corazón sigue conectado a Samuel y Martín, y se inspira en el legado de don Humberto, que siempre le dijo que en Pance había una oportunidad para construir algo grande. Por eso y desde las acciones, las batallas individuales y colectivas ha logrado entender como muchos empresarios, emprendedores, líderes y lideresas locales, que no tiene sentido el trabajo individual, sino colectivo, en la cadena de valor del sector y en comunidad. Porque solo así es que es posible, en comunidad y como una cadena que piensa en territorio o destino.

Y de esta nueva directriz, idea y entendimiento nace un nuevo sueño al que Gustavo le está haciendo todas las apuestas, quiere dar ejemplo con su propia casa y empresa, y ser profeta en su tierra, y para eso ha decidido que El Castillo Pance Eco hotel sea el hotel de las experiencias en Colombia, , esas experiencias que el Plan Maestro de turismo ha determinado son las ventajas comparativas de Pance. 

Ahora Gustavo está seguro que jugársela por Pance es la opción, construir este destino de naturaleza, cultura y comunidad es la meta, y hacer del turismo una verdadera oportunidad es y será la idea central de lo que hoy se construye desde el Castillo. Y esta idea que para muchos suena a locura, tiene solo un propósito, ser el Hotel de las experiencias en Colombia, y para ello, en el Castillo Pance se ha consolidado un equipo de profesionales en el tema, y ya es común ver a los visitantes de este maravilloso espacio de vida en el área de influencia del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, en las jornadas de avistamiento de aves, en los recorridos nocturnos de ciclorruta, en las caminatas por los senderos ecológicos, en el baño de río, en las noches de fogata y karaoke, o en la conexión natural que desde el Castillo Pance se hace con el territorio, guiados por el equipo de Pambasa la agencia y operador local que te acompaña y cuida en este territorio de magia salvaje, donde puedes descubrir la red de Parques Públicos más gran de Colombia, o con los cerros y atractivos de naturaleza. 

Definitivamente, el Castillo de Pance Eco hotel es la muestra que cuando se tiene claro el norte y el camino, solo es cuestión de tiempo para ser el referente y el mejor aliado para quienes quieran seguir siendo parte de esta historia de hacer de Pance el principal destino de turismo de naturaleza y comunitario en Colombia. Mientras tanto, Gustavo y su equipo, seguirán trabajando cada día para que el Castillo, más que un hotel, sea una experiencia en medio de la naturaleza en los Farallones de Cali. 

Y usted, ¿ya reservó su experiencia?