Por: equipo de Comunicaciones, Escuela de Turismo UAO.
La cuenca del río Anchicayá es, sin duda, uno de los lugares más biodiversos del mundo, debido a su ubicación geográfica, que conecta el bosque Andino con el Pacífico colombiano, dotándolo de una exuberancia única. La riqueza paisajística, ecosistémica, y su abundante fauna y flora hacen que Anchicayá ofrezca una gran cantidad de servicios ecosistémicos que la comunidad local ha venido salvaguardando. Estos recursos se dan a conocer no solo a través de las investigaciones que allí se desarrollan, sino también mediante los negocios verdes, en particular, el turismo de naturaleza regenerativo, científico y comunitario. Esto demuestra por qué Anchicayá es la magia verde del Pacífico.
Con dos áreas naturales protegidas de gran valor, como el Parque Nacional Natural Farallones y la Reserva Nacional Forestal Protectora de Anchicayá, la comunidad local apuesta por la conservación, la educación ambiental y el turismo como oportunidades para el desarrollo local de su territorio.
Tomando en cuenta lo anterior, el programa Destino Naturaleza de Usaid y la Universidad Autónoma de Occidente, a través de la Escuela de Turismo, han establecido una alianza interinstitucional para fortalecer el turismo de naturaleza regenerativo, científico y comunitario en la zona, apoyando los procesos que diversas instituciones, junto con la comunidad local, desarrollan actualmente.
Julián Guerrero, director de Destino Naturaleza, afirma: “Desde el programa Destino Naturaleza, estamos convencidos de que, a través del turismo, podemos contribuir a la conservación del planeta mediante un concepto nuevo como el turismo de naturaleza regenerativo. Este va más allá de la sostenibilidad, ya que necesitamos que, como resultado de la actividad turística responsable y bien conducida, impactemos positivamente el medio ambiente”.
En esta apuesta por el fortalecimiento del turismo en la zona de Anchicayá, la comunidad juega un papel fundamental en los procesos participativos, buscando que las mismas comunidades se apropien de su territorio y sus servicios ecosistémicos, convirtiéndose en dinamizadores locales del proceso. Esto se desarrolla bajo un esquema de gobernanza en el que las instituciones públicas y privadas, que están presentes o desean llegar a la zona, se articulan con la línea base que la comunidad propone hoy.
Al respecto, Freddy Rebolledo comenta: “Desde laCooperativa Agroecoturística de la Cuenca del Anchicayá, Cortucan, estamos participando en la regulación de los procesos de intervención en el territorio, desde los emprendimientos verdes que existen, y, sobre todo, en el turismo, buscando oportunidades para la comunidad y dialogando con las instituciones que, hasta la fecha, nos han apoyado para garantizar la conservación del área”.
Dadas las características que posee Anchicayá, con dos figuras de conservación importantes como un Parque Nacional y una Reserva Forestal Nacional Protectora, así como algunas iniciativas comunitarias locales que apuntan a las reservas de la sociedad civil, las actividades de turismo que se desarrollen en la zona deben estar perfectamente armonizadas con la conservación y restauración de los ecosistemas locales y sus especies clave o endémicas.
Dora Sepúlveda, de la Reserva El Paraíso, comenta:“Nosotros venimos trabajando en turismo en nuestra reserva, además de conservar especies de gran interés para el ecosistema, como la ranita dardo Oophaga lehmanni o con el ave insignia de nuestra reserva, el Paragüero del Pacífico. También trabajamos con las instituciones ambientales, ONG, el zoológico y universidades para lograr esta tarea tan importante de conservar”.
El valor que tiene, localmente, la participación de la comunidad en procesos de formación con esta visión de complementariedad, entre las apuestas de negocios verdes, investigación, conservación y restauración, es invaluable. Esto garantiza que la zona cuente con guardianes de la biodiversidad, quienes, a la vez que investigan y conservan, encuentran oportunidades de subsistencia a través de los procesos de interpretación y educación ambiental. Estos permiten modelos de desarrollo local sostenible mediante el turismo de naturaleza regenerativo, científico y comunitario, que están a la vanguardia en los procesos de biología de la conservación, manejo del paisaje y de áreas protegidas desde la participación social.
Finalmente, Germán Morales Zuñiga, profesor y director de la Escuela de Turismo de la UAO, comenta:“Para nosotros, institucionalmente, es muy importante que, desde la UAO, en este modelo de desarrollo local sostenible que llevamos a los territorios, la comunidad local se forme y entienda cómo se logra una verdadera sinergia entre la conservación y la producción sostenible, en un ejercicio multidimensional de bienestar territorial. Esto, donde la generación de conocimiento desde el diálogo de saberes, la investigación-acción participativa, la gobernanza, la planificación participativa y la generación de conocimiento, sean la base de esta apuesta de empoderamiento comunitario, garantiza la conservación del patrimonio natural y cultural territorial, fortaleciendo nuestra apuesta de ser una Universidad de la comunidad y para la comunidad”.