La cuenca del río Amaime, en la zona de influencia del Parque Nacional Natural Gloria Valencia de Castaño Las Hermosas y de la Reserva Forestal Nacional Protectora de Amaime, es uno de los lugares con mayor potencial para los negocios verdes, en particular, el turismo de naturaleza. Desde el año 2019, gracias a una alianza interinstitucional y comunitaria, se inició el proceso del programa de turismo de naturaleza a través del Corredor Turístico del Amaime.

En este contexto, y como parte de las acciones que se desarrollan en la zona, la compañía Celsia, en alianza con la UAO a través de su Escuela de Turismo, y organizaciones locales como Preservadores Combia y Santa Luisa Cultural, han trabajado en el fortalecimiento comunitario de los negocios verdes. Una de las grandes apuestas de este proceso es fortalecer los escenarios de educación ambiental, la conservación de la biodiversidad local y los negocios verdes, garantizando que las prácticas de turismo de naturaleza en la zona se enfoquen en la conservación de la naturaleza y los servicios ecosistémicos locales.

Jimena Lizarazo, gestora social de Celsia, comenta: “Para Celsia es clave el fortalecimiento de la educación ambiental desde el ámbito escolar, entendiendo que niños y jóvenes son el centro de comunidades educativas integradas por sus familias en los territorios. Los procesos que ellos experimentan al ser parte de esta propuesta conjunta con la UAO les permiten ser dinamizadores y multiplicadores en sus hogares de lo aprendido. Por otra parte, la educación ambiental debe trascender de solo recibir conceptos hacia experiencias que les permitan entenderse como parte del medio ambiente y no como algo ajeno a su conocimiento y conservación. Para el caso de la cuenca del Amaime, sabemos que la conservación de especies clave como el pino colombiano y la palma de cera surgen como una apuesta de la iniciativa comunitaria, que comienza a establecerse en la zona y que Celsia define apoyar por la relevancia de estas especies y su significancia ambiental. Es dejar huellas ambientales para las próximas generaciones, quienes tendrán la posibilidad de conocer estas especies que hoy se encuentran en algún grado de amenaza”.

Las principales acciones que se desarrollarán en el marco de este convenio incluyen sostener las acciones de educación ambiental en instituciones educativas locales a través de prácticas y recorridos que inviten a los niños y niñas a reconocer su biodiversidad local. Asimismo, el empoderamiento de esta biodiversidad se promoverá a través del Concurso de Pintura Los colores de la paz y de armonía con la naturaleza, una acción alineada con las iniciativas de la COP16. Esta iniciativa, que forma parte de El corredor turístico del Amaime se llena de colores, invita a los niños y niñas a observar su entorno y reconocer su riqueza natural, empoderándose a través de sus colores, con el arte y la pintura como base de sensibilización.

Viviana Patricia Florián Vergara, docente de la Institución Educativa Tablones, sede Miguel López Muñoz, en Toche, afirma: “Es muy importante este tipo de apoyos que recibimos y que integren a nuestros niños y niñas en este tipo de actividades y en el concurso de pintura, ya que los visibiliza como esos seres sensibles que son, que reconocen su entorno y lo plasman en la pintura y en las historias que cada uno realiza.”

De igual manera, los 12 ganadores del concurso de pintura formarán parte del calendario 2025 Los colores de la paz y de armonía con la naturaleza, y serán los invitados de honor en la exposición de arte en la sala de exposiciones de la biblioteca de la UAO, durante las actividades que la Universidad realizará en el marco de la COP16. Además, recibirán kits escolares para su año lectivo 2025.

Por otro lado, el convenio busca seguir fortaleciendo las acciones de conservación de especies clave en la cuenca y el corredor, como la palma de cera y el romerón o pino colombiano, conocidas como las joyas de Combia. Esta actividad, liderada por Preservadores Combia Sembradores de Vida, ha consistido en recoger semillas y plántulas de los potreros de la zona para evitar que el ganado se las coma, llevándolas a los viveros comunitarios, que serán fortalecidos a través de este convenio para su germinación y recuperación. Posteriormente, serán llevadas a lugares seguros de conservación acordados con los propietarios de predios que desean ver crecer la palma y el pino colombiano.

Como parte de esta acción de conservación y restauración, se llevará a cabo la cuarta siembra de palma de cera y pino colombiano en la cuenca del río Amaime. La comunidad local, junto a instituciones y turistas, participará en esta experiencia para realizar la siembra de estos árboles, emblemas de los Andes colombianos.

Jaime Quintero, director de Preservadores Combia, comenta: “Llevamos casi siete años trabajando en este proceso, recuperando nuestro árbol nacional, la palma de cera, que ha sido muy afectada por diversas actividades. Por eso, hacemos este proceso de rescate y germinación en nuestro vivero comunitario. Este trabajo lo hacemos en comunidad y, sobre todo, con los niños de la escuela. Ahora, ya hay instituciones que se están integrando y articulando, como Celsia y la UAO con su Escuela de Turismo, y otras universidades que han venido preguntando por nuestro proceso. Hoy recibimos turistas que quieren conocer nuestra Ruta de la palma de cera, para mostrarles nuestra propuesta de recuperación del árbol nacional a través de la siembra, el apadrinamiento y la contribución al vivero.”

El líder local Iván Zúñiga Sarria, de la finca Villa Aurita, agrega: “El pino colombiano es muy importante para la conservación de aves, mamíferos y muchos animales. Es una especie que apoya la conservación del suelo y del agua. A raíz de las siembras que venimos realizando, la comunidad ha manifestado su interés en vincularse a su conservación, lo cual es excelente porque necesitamos que la gente ame nuestro árbol nativo.”

Finalmente, el convenio busca seguir aportando al mejoramiento de fachadas y espacios locales a través de las iniciativas de Santa Luisa Cultural y Combia Andino y Pintoresco, así como al marketing de destinos mediante notas periodísticas y programas que visibilicen estas apuestas comunitarias en los procesos de conservación local.

Luz Amelia Masmela, presidenta de la Junta de Acción Comunal y miembro de Santa Luisa Cultural, señala: “Queremos mostrar nuestro territorio como un territorio de paz, de gente honesta, con gran riqueza en cultivos, miradores, el río Amaime, la Virgen, y este gran proyecto de Santa Luisa de pintar nuestras casas, los murales y todo lo que queremos mostrarle al turista que venga a nuestra región”.

Germán Morales, director de la Escuela de Turismo de la UAO, comenta: “Para nosotros, desde la UAO, es fundamental hacer alianzas como la que hoy tenemos con Celsia y con la comunidad de Amaime, en una de las zonas más biodiversas de nuestra región. Poder trabajar de la mano de la comunidad local, fortaleciendo sus procesos de educación, es vital para generar verdaderas oportunidades para nuestros niños y niñas. Que se empoderen de su territorio es fundamental para el futuro sostenible de esta zona. Además, mantener el apoyo a la conservación de especies clave, insignias de los Andes de Colombia como la palma de cera y el pino colombiano, nos brinda la oportunidad de aportar significativamente a los procesos de restauración biológica y ecológica, en línea con el famoso Convenio de Diversidad Biológica, tema central en la COP16, que se realizará en Cali, y que vincula a estas comunidades y su territorio a procesos efectivos de paz con la naturaleza.”

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